César Chávez sólo fue una persona normal, pero eso es lo que le
hizo tan simpático. Era como la gente que quería ayudar, un mexicano con poca
educación formal, que trabajaba en el campo por poca paga en condiciones
terribles. Él no tenía dinero o apoyo político cuando empezó, tenía una idea y
el deseo de ayudar a aquellos que no tenían nada. Hizo la lucha personal, llamó
a las puertas de miles de personas para decirles sobre su causa, mostrando al
país, al mundo de los horrores de trabajar en la agricultura. Los trabajadores
luchaban por sus derechos humanos básicos. Ellos eran básicamente esclavos; no
había baños, compartían un recipiente de agua, tenían pesticidas rociados en
ellos que los enfermaban. Los niños incluso trabajaban porque las familias
ganaban tan poco dinero que sus niños necesitaban trabajar.
Por otra parte,
al igual que Martin Luther King Jr., César Chávez creía en la no violencia, que
había un poder moral en no violencia. Mostró su compromiso por la causa y su
gente manifestándose en huelga de hambre para ilustrar la importancia de la no
violencia; sabía que no iba a ganar si utilizaba la violencia. César Chávez
también caminó a la capital de California, Sacramento, para atraer la atención
del país. Caminó más de 300 millas con un tobillo lesionado, hablaba todas las
noches a los trabajadores y llevando la canción. La gente amaba a César Chávez,
no sólo porque era un líder fuerte que era carismático y apasionado por la
causa, sino porque él era una persona normal que afrontó las mismas luchas que
ellos y no quería que ellos sufrieran más.
“Prefirió perder
que iniciar violencia”
Reflexión
Elegí esta tarea porque es la más
relevante a la clase. En clase aprendimos sobre las luchas de la gente de
España y América del sur, como las guerras civiles. Aprendimos sobre lo que la
gente en peligro hicieron por sus hijos, sus comunidades y lo que creían. César
Chávez no sólo representa a personas que lucharon por sus familias y sus
derechos, sino también la mentalidad de que cualquier persona puede ayudar a
mejorar el mundo. Como César Chávez, podemos apoyar a los menos afortunados,
aquellos que han sido aprovechados y mejorar sus vidas; no necesitamos millones
de dólares o conocer a alguien famoso, sólo necesitamos la perseverancia y la
pasión.
Esto me ha ayudado a realizar que incluso
después de graduarme de la Universidad puedo hacer una diferencia, aunque no
tenderé el apoyo de un club o una organización más grande. Sin embargo,
con pasión como César Chávez, seguiré haciendo servicio y retribuiré a mi
comunidad por voluntariado, recaudación de fondos y donaciones. El trabajo de
Chávez nunca se detiene; hay gente
de todo el mundo que necesitan ayuda, incluyendo aquellos que están luchando
por sus derechos de salud, salarios justos y un mejor ambiente de trabajo. Como
resultado, mientras que estoy en España, aprenderé sobre los movimientos
actuales y veré cómo me puedo echar una mano.